El encuentro

Después de tanto tiempo sigue siendo ella, una mujer sin nombre, sin historia, pero que me hace estremecer a su paso.
El lugar donde hemos quedado es el portal y la hora la de siempre.
No falla, puntual a su cita, nos saludamos, nos sonreímos...
Su cara denota cansancio, tal vez hastío, aburrimiento por la vida...
El ascensor llega, la dejo pasar, los pisos van pasando y el corazón se me acelera...
Llega mi piso y me bajo, me despido con un sencillo buenas noches. Ella me sonríe. Las puertas se cierran... Tal vez para siempre, quién sabe...
Mañana se lo diré...
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